Este verano, hemos tenido la suerte de poder ir unos días a Gran Canaria, a una bonita casa rural cerca de El Palmar, al lado de Teror.

Además de conocer al calvo de la isla, me ha gustado/sorprendido gratamente la isla, pues de verdad no esperaba encontrar gente tan amable (quitando los conductores temerarios de siempre), paisajes tan verdes, comida tan rica y barata (quesos a mí), clima tan frío (por el interior, eso es cierto) y playas tan bonitas (huyendo del sur, sólo fuimos a playas del norte).

De verdad que vale la pena ir.